domingo, 7 de agosto de 2011

Amor a libre demanda.

Amamantar: Ama. Amamanta. Mamá. Manta. Parece un juego de palabras pero no me cabe la menor duda que "amamantar" es amor, protección, cobijo, entrega. Yo amamanto. Alimento a mi hijo con amor a libre demanda. Y es que eso es la leche materna: puritito amor.
Cuando estaba embarazada, una amiga (que también estaba embarazada) me contó que estaba tomando "clases de lactancia" ... Me las recomendó y tiempo después decidí hablar para pedir informes y por lo que me dijo la instructora me anime a tomarlas. Resultaron más que una clase de lactancia, fueron una guía paso a paso de lo que iba pasando con el bebé dentro del vientre, miles de tips de como aliviar malestares, una idea clara de como sería el nacimiento del bebé... más que "como sería", como podría yo decidir que fuera. Ahí conocí palabras como "parto y cesaréa humanizada", "lactancia a libre demanda", "colecho", etc. Estaba fascinada de toda la información que recibia. Mientras tomaba mis clases mi marido se mantenía a distancia pero siempre respetuoso y abierto a la información. A mi familia como que le resultaba "chistoso" que tomara clases para "saber dar la chiche". A algunas amigas les parecía un poco ridículo e innecesario; a otras les llamaba la atención y me hacían muchas preguntas como para ver "que tanto estaba aprendiendo"; las otras de plano me daban el avión. Las clases fueron un éxito. En ellas aprendí la importancia de dar el pecho a libre demanda, la cantidad de beneficios que recibe el bebé al ser alimentado por leche materna y a la vez como se beneficia también la madre. "En cuanto nazca tu bebé pide que te lo pasen para pagártelo al pecho, solito va a empezar a succionar", "Si vas a poder", "No va a necesitar nada más que tu leche, el va a producir la cantidad de alimento que necesite", "Cuando das pecho le estas dando oro liquido a tu bebé Lu", repetía mi instructora hasta el cansancio. Tenía la boca llena de razón. En cuanto Nelson nació me lo pasaron, me lo pegue al pecho y empezó a mamar. Con sus ojitos bien abiertos supo perfectamente que hacer, el no necesito clases de nada :) Desde ese día come de mí. Adoptamos la lactancia a libre demanda como nuestro "modus operandis". Las primeras 3 semanas fueron muy intensas: pezones agrietados, pechos congestionados, hoooooras sentada en la mesedora alimentandolo... pero no claudicamos. El apoyo de mi esposo y de mi instructora-amiga querida fueron la base del éxito. Tenemos casi 5 meses de darnos amor a libre demanda y puedo asegurar que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. El ama su "chiche" y yo amo que mientras la toma ponga una manito sobre mi pecho, o trate de meterme los dedos a la boca, amo que me agarre un dedo o toda la mano si le es posible, amo acariciarle el cabello, la sien, los cachetotes, amo ver su perfil (esa nariz de bolita), amo palmearle despacito la espalda y las pompis mientras come, amo ser su alimento, su consuelo, su juego, su refugio y su confort. La verdad es que con la lactancia no se quien se beneficia más, si ellos o nosotras. Gracias a Dios y a la lactancia tengo un bebezote sano de 66cms y 8200 g de puritito amor.

P.D. A mi instructora-amiga querida la pueden contactar en celacri@hotmail.com y a mí pueden escribirme a lucilapriego@hotmail.com porque aun no se como hacer para que me dejen sus comentarios aquí mismo... ya aprenderé.